Según la OCDE, el moderado crecimiento de la actividad económica en los países miembros, contrasta con las perspectivas que se habían previsto para el año.
En Norteamérica, buena parte del impacto puede atribuirse a la crisis mejicana y a la rápida reducción de la demanda, frente a la contracción monetaria de 1994; en Japón, la disminución de las exportaciones por la rápida apreciación del yen, y el terremoto de Kobe, y la consecuente restricción de la demanda interna, frenaron la inercia en la producción que venía del año anterior; en Europa, la turbulencia del mercado cambiario a principios de año, y la elevación de las tasas de interés para evitar los efectos cambiarios, tanto de los países participantes en el ERM (European Exchange Rate Mechanism), como en aquellos que están fuera del mecanismo, debilitaron la confianza en los negocios, y consecuentemente impactaron en el crecimiento.
La inflación promedio anual de estos países fue del 4.1%, igual a la registrada el año anterior, aunque ubicándose un punto sobre la esperada, como consecuencia del ingreso de Méjico al grupo. Sin considerar Méjico ni Turquía, el crecimiento de los precios sería de 1.8%, tasa que se vio presionada por la inflación de los países europeos, que alcanzó el 2.9%.
Respecto al desempleo, no obstante mantenerse alto, siguió su tendencia decreciente, pues se ha situado en 7.8%, nivel ligeramente inferior al del año anterior (8%).
Por otro lado, el comercio internacional de bienes mantuvo su expansión, pues su crecimiento a nivel mundial fue de alrededor del 9% . Esta tasa resulta alta e inclusive mayor a la registrada el año anterior que fue del 7%, y refleja un aceleramiento del flujo de bienes entre los países de la OCDE y aquellos ubicados fuera del área, lo que más que ha compensado la reducción del comercio recíproco entre los países de esta Organización.
En lo que se refiere a la balanza en cuenta corriente, ésta fue ligeramente deficitaria (0.1% del PIB), lo cual revela un cambio favorable respecto al año anterior, cuando se registró un déficit de 0.2% del PIB. En este resultado influyeron los déficit de Estados Unidos y de Alemania, que fueron de 2.4% y 0.8% respectivamente, y los superávit de Japón y los otros países europeos, 2.3% y 0.8% del PIB, en su orden.
Estos niveles contrastan con los registrados en otras regiones como Asia y América Latina, donde el saldo de balanza comercial es negativo, más aún en 1995, cuando se ha acentuado esta tendencia. Las estimaciones de la OCDE para 1996 y 1997 determinarían que la balanza comercial de la región sea igualmente desfavorable en esos años.
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| PIB
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| Países OCDE
| Asia | América Latina
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| INFLACION
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| Países OCDE
| Asia | América Latina 2/
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| DESEMPLEO
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| Países OCDE
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| BALANZA COMERCIAL($miles de millones)
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| Países OCDE
| Asia | América Latina
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| COMERCIO INTERNACIONAL (OCDE)
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| Exportaciones de bienes y servicios
| Importaciones de bienes y servicios
| Precios de las exportaciones 3/
| Precios de las importaciones 3/
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(1) Estimaciones y proyecciones
(2) Fuente: CEPAL
(3) Valor unitario promedio
FUENTE: OECD Economic Outlook, diciembre 1995
Según el Balance Preliminar de la Cepal sobre la economía de América Latina y del Caribe para 1995, la menor actividad económica de los países desarrollados se compensó con el mayor dinamismo de las regiones en desarrollo, excepción hecha de América Latina, y de las economías en transición. El crecimiento del sudeste asiático persistió, registrando las tasas más elevadas (9%), no obstante la tenue desaceleración experimentada desde el año anterior. De su lado, los países de Europa Oriental registraron un crecimiento medio del 4.5%, en tanto la recesión en Rusia se moderó al disminuir su actividad en igual porcentaje.