Conclusiones
Durante 1995 la política monetaria se orientó a conseguir
los objetivos de reducción de la inflación y crecimiento de la actividad
económica global. A lo largo del año, sin embargo, el Banco Central del
Ecuador se vio avocado a emplear instrumentos para el sostenimiento del
esquema cambiario y la estabilización del sistema financiero, inducidos
por los shocks coyunturales externos e internos que experimentó la economía
en ese año.
No obstante los diversos hechos que afectaron a la economía
ecuatoriana, se mantuvo la estabilidad, aunque con un menor crecimiento.
Como se consideraba que los shocks serían temporales, el gobierno actuó
inmediatamente y las autoridades económicas coordinaron una estrategia
que resultó exitosa, la que consistió en elevar drásticamente las tasas
de interés, con el objeto de neutralizar las fuertes presiones cambiarias,
resultado de la inestabilidad de las expectativas.
El aumento temporal de las tasas de interés tuvo un efecto
transitorio sobre la economía; permitió defender la posición externa del
país sin generar una depreciación pronunciada, no tuvo impacto inflacionario
y mantuvo la credibilidad de los agentes económicos en el sistema que había
sido aplicado hasta entonces. Si bien el estado de pérdidas y ganancias
del sistema financiero y de las empresas se vio afectado, el impacto fue
menor que el que habría producido una depreciación del tipo de cambio.
Efectivamente, una depreciación cambiaria habría tenido
un efecto permanente, en particular sobre el poder de compra de la población
-por su efecto inflacionario-; de otro lado, pudo inducir una crisis en
aquellos segmentos que tenían posiciones pasivas en moneda extranjera,
tanto en el sector financiero como en el real. Además, en una situación
de incertidumbre como la que se generó durante el conflicto, era muy difícil
prever la magnitud del ajuste cambiario.
Sin embargo, debido a las importantes reformas estructurales, existe una base para que en el futuro la economía ecuatoriana crezca sostenidamente. Condición fundamental será el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos en los que una disciplinada política fiscal tiene un rol de extremada importancia.