El Programa de Estabilización
Macroeconómica puesto en práctica por el Gobierno
Nacional se ha orientado a la reducción sostenida de los
niveles de inflación y, con ello, a la reducción
de los niveles y volatilidad de las tasas domésticas de
interés. En ese contexto se implementó en diciembre
de 1994 una banda cambiaria preanunciada, cuyos objetivos son
guiar las expectativas de los agentes sobre la evolución
del tipo de cambio, atenuar las expectativas inflacionarias y
fomentar la inversión y el ahorro a largo plazo, mediante
la predeterminación de la evolución del tipo de
cambio.
La política de las autoridades
monetarias ha pretendido regular la liquidez y frenar los movimientos
especulativos sobre la tasa de interés interbancaria. La
acción del Instituto Emisor se ha basado en la realización
de operaciones de mercado abierto, a través de la mesa
de dinero, pues el encaje legal dejó de ser el principal
instrumento de control monetario, precisamente con el objetivo
de reducir los costos para el sistema financiero y así
contribuir a bajar las tasas de interés. Además,
el Banco Central del Ecuador ha recurrido a las subastas de Bonos
de Estabilización Monetaria y a las operaciones de reporto,
como instrumentos adicionales de regulación de la liquidez1.
En cuanto a la política financiera, se ha registrado un proceso de liberalización del sistema financiero en el contexto de una libre movilidad de capitales, lo que permite la vigencia de las tasas de interés de mercado. El Banco Central del Ecuador se limita, en este aspecto, a orientar a los agentes mediante la fijación de una tasa de interés básica referencial, cero riesgo, para los inversionistas. Como resultado de estas políticas, las tasas de interés de libre contratación han registrado niveles reales positivos (véase Gráfico 1).