Con el propósito de adecuar
el número de especies monetarias al crecimiento poblacional,
al ingreso per-cápita, a la variación de los precios
y para atender las preferencias del público por el efectivo,
se introdujeron a la circulación en noviembre de 1995 el
billete de veinte mil sucres y las monedas de cien y quinientos
sucres.