Memoria anual

1996

INTRODUCCION

 

En este documento se presenta un análisis de la evolución de la economía ecuatoriana en 1996, de las tendencias principales de su comportamiento global y sectorial y de las variables macroeconómicas más importantes. Se trata de dar cuenta del desempeño productivo, del sistema bancario y financiero, de las cuentas externas y de la posición fiscal en el año en referencia, así como de lo relativo a la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio, lo que deja ver las bases sobre las cuales se desenvolverá la economía en 1997.

El año 1996 fue un año muy difícil para el Ecuador, en el ámbito político y, por lógica consecuencia, en el económico. En agosto, el país asistió a un cambio en la administración del Estado, que proyectó luego la posibilidad de cambios drásticos en la modalidad de conducción y regulación macroeconómica, afectándose de modo directo las expectativas de los agentes e induciendo un compás de espera en la toma de decisiones en materia de inversión, lo que afectó el crecimiento esperado para ese año, al tiempo que, por razones que se analizan en este documento, se reveló un cierto repunte de la inflación, en particular hacia finales de año.

El crecimiento económico fue de 2.0% en términos reales, mientras la inflación promedio se situó en 24.4%, ligeramente superior a la del año previo (22.9%), pero en todo caso de las más bajas de los últimos diez años. Ese comportamiento se reedita en términos de deslizamiento anual (diciembre de 1996, 25.5% ; diciembre de 1995, 22.8%).

A lo largo del año la conducción monetaria y cambiaria del Banco Central del Ecuador tuvo dos momentos definidos : hasta agosto, la aplicación de un estilo similar al instrumentado desde septiembre de 1992, con una profundización, en materia de política cambiaria, del sistema de bandas ; luego, en adelante, la preparación del contexto para lo que debía ser la vigencia de una caja de conversión, lo que fue definido como el objetivo central del nuevo régimen en materia de política económica. En ese marco, la Gerencia General del Banco Central del Ecuador dispuso la preparación técnica de una serie de leyes y reformas que llevarían a la mejor puesta en práctica del esquema y definió una serie de acciones que se deberían ejecutar en los primeros meses del año 1997.

La visión de la Gerencia General del Banco estuvo caracterizada por la profesionalidad y la técnica, un rasgo que también caracterizó la transformación del Banco Central del Ecuador en el último período ; se trató de modernizar la gestión macroeconómica e inducir cambios estructurales que aceleren la modernización del Ecuador, en particular de su sistema bancario y financiero, a fin de consolidar las perspectivas de la reactivación en el corto plazo, justamente cuando Ecuador debe hacer frente a un mundo cada vez más interdependiente, en el que la competitividad y la eficiencia son las únicas garantías del desarrollo.

Desde el Banco Central del Ecuador propicié una reflexión abierta sobre la necesidad de llevar adelante los cambios en base a una programación coherente de las políticas macroeconómicas ; también, traté de propiciar consensos respecto de la validez de la independencia del banco emisor en el contexto de los cambios propuestos, al terminar el siglo ; la urgencia de fortalecer el sistema bancario y financiero y mejorar la supervisión bancaria, estableciendo reglas claras, que faciliten la gestión de las autoridades monetarias e involucren más abiertamente a la banca en el desarrollo del país ; en fin, respecto a la necesidad de fortalecer políticas que conduzcan a eliminar el sesgo estructural del país hacia el desequilibrio fiscal y externo, hacia el control de la inflación, hacia un manejo adecuado del tipo de cambio, todo propendiendo a la estabilidad de la macroeconomía, y eficiente asignación de recursos.

Queda mucho por hacer, no obstante los esfuerzos desplegados en este último período. Me queda la satisfacción de que la tarea que me fue encomendada la desempeñé buscando el logro de los más altos intereses y objetivos nacionales. El Ecuador es un país de futuro y nos corresponde a todos involucrarnos en el difícil empeño de enfrentar con optimismo el tercer milenio.

AUGUSTO DE LA TORRE ENDARA

GERENTE GENERAL