CAPITULO I

EL CONTEXTO ECONÓMICO INTERNACIONAL

1.1 El panorama internacional

En el transcurso de 1997, la evolución de la economía mundial estuvo signada por los efectos de la crisis asiática - patentizada en el segundo semestre del año - la cual generó, especialmente a partir de julio, cambios importantes en las distintas regiones del orbe, tanto por los efectos iniciales - que desequilibraron los mercados financieros - como por los que posteriormente alteraron las expectativas de crecimiento.

La agudización progresiva de la crisis generó un impacto superior al esperado, de tal manera que las estimaciones previas de algunos organismos internacionales sobre los principales indicadores económicos a nivel mundial debieron revisarse completamente. Así, pues, de acuerdo a un último Informe del FMI, el crecimiento de la economía mundial habría alcanzado el 4.1% en 1997 y sería de 3.5% el año siguiente.

En ese marco, los países desarrollados registraron un aumento en la actividad económica de 3.0% en 1997 y esperarían un 2.5% para 1998. Respecto al nivel de precios, las expectativas de inflación promedio en el grupo se mantuvieron bajas, 2.2% para 1997 y 2.3% en 1998.

Para las economías en desarrollo se prevé un menor ritmo de aumento en su actividad económica, con un incremento de solo 5.9%, que se explica en gran medida por la contracción de las economías de la región asiática, básicamente las pertenecientes a la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN), para las que se estimó un crecimiento de 4.0% en 1997. En cuanto a la inflación, se observó un incremento en el nivel de precios, en promedio ligeramente inferior al 9%.

La crisis en Asia continúa perturbó la estabilidad económica de esos países y en la mayoría de ellos las devaluaciones comprometieron seriamente su estabilidad financiera, lo que ha proyectado dificultades en otras regiones del mundo.

Mientras tanto, la evolución económica de América Latina en 1997 ha sido calificada por la CEPAL como la de mejor desempeño en los últimos 25 años, debido a que el crecimiento promedio, de 5.3%, supera al alcanzado entre 1991-1996 (3.2%), hecho atribuible al fuerte dinamismo de las actividades de inversión y exportación. En esa línea, el coeficiente de inversión habría alcanzado el 24% del producto, gracias básicamente a las fuentes de financiamiento externo.

No obstante tal expansión, la tasa de desempleo descendió levemente, a sólo 7.5%. La inflación, por su lado, registró una tasa promedio cercana al 11%, bastante inferior al 25% y 18% observados en los dos años anteriores, disminución que obedeció al prudente manejo de las políticas monetaria y fiscal aplicadas.

En el sector externo, las exportaciones se incrementaron en 11% a pesar de la apreciación de la mayoría de las monedas nacionales, aunque persistió el tradicional déficit en cuenta corriente, que se evidenció en un aumento de US$ 60.000 millones, equivalente al 3% del PIB. Los casos de México, Brasil y Argentina son los más representativos.

El modesto incremento de la deuda externa en la región influyó para que los indicadores relacionados presenten valores similares a los que regían antes de la crisis de 1980.

1.2 Evolución reciente y perspectivas de los países de la OCDE

Según el FMI, la economía norteamericana es una de las que mejor desempeño presenta; en 1997 observó una variación del producto de 3.8%, estabilidad en el nivel de precios, un déficit fiscal bastante controlado y una tasa de desempleo que bordea el 4.6%. En todo caso, persistió todavía un déficit en cuenta corriente equivalente al 2.1% del producto, con estimaciones de 2.5% y 2.6% para los próximos dos años.

 

Cuadro No 1

PRODUCCION MUNDIAL

tasa de variación anual 1995-1998 (proyección)

1995

1996

1997

1998

Producto mundial

3.6

4.0

4.1

3.5

Países avanzados

2.5

2.7

3.0

2.5

Estados Unidos

2.0

2.8

3.8

2.4

Alemania

1.8

1.4

2.3

2.6

Japón

1.5

3.9

1.0

1.1

Francia

2.1

1.5

2.3

2.7

Italia

2.9

0.7

1.3

2.3

Inglaterra

2.7

2.3

3.5

2.4

Canadá

2.3

1.5

3.7

3.2

Regiones en desarrollo

5.9

6.4

5.9

4.9

Africa

2.9

5.3

3.4

4.7

Asia

8.9

8.1

6.8

5.7

ASEAN

8.1

7.4

4.0

1.7

Oriente Medio y Europa

3.5

4.6

4.1

3.6

Hemisferio Occidental

1.2

3.5

5.2

3.5

Países en transición

-1.3

-0.1

1.9

3.4

Fuente: FMI, Interim Assessment, 1997. OECD World Economic Outlook

 

En Japón, la economía enfrentó un prolongado estancamiento en los niveles de demanda e inversión, por lo que en 1997 habría crecido en 1.0%, sin preverse una mayor variación para 1998. Este descenso en la actividad económica se debió a la marcada contracción de los niveles de inversión pública, originada en la decisión por controlar el déficit fiscal. De su parte, la inflación ascendió al 1.7%, en tanto el desempleo se situó en el 3.4 %.

Los serios desequilibrios en el sistema financiero, asociados a problemas de cartera y a la fragilidad característica de un entorno económico deprimido, estarían dificultando la tenue recuperación económica ; de otro lado, los esfuerzos por implementar un marco regulatorio con estándares más rígidos han exigido un mejor desenvolvimiento del sector.

En los países de la Unión Europea, si bien los efectos de la crisis del Sudeste Asiático desestabilizaron los mercados financieros, no perturbaron mayormente sus expectativas de crecimiento, por lo que la expansión económica del grupo habría sido de 2.6% en 1997, esperándose una tasa similar para los dos años siguientes.

La demanda externa continuó siendo uno de los principales motores del crecimiento de la economía alemana, ya que aún se perciben pocos signos de fortalecimiento en el consumo interno. Sus exportaciones no se afectaron por los acontecimientos recientes en las economías asiáticas, puesto que el monto dirigido hacia esa región representa sólo el 6% de las ventas totales. De otro lado, el desempleo persistió como uno de los problemas pendientes de solución en esa economía, con una tasa que habría sido del 11.5% al término del año.

 

Cuadro No.2

INFLACION

tasas de variación anual 1995-1998 (proyección)

1995

1996

1997

1998

Países avanzados

2.5

2.4

2.2

2.3

Estados Unidos

2.8

2.9

2.4

2.6

Japón

-0.1

0.1

1.7

0.8

Alemania

1.8

1.5

1.8

2.3

Francia

1.8

2.0

1.1

1.2

Italia

5.2

3.9

1.9

2.1

Inglaterra

2.8

2.9

2.7

2.7

Canadá

2.2

1.6

1.6

1.6

Regiones en desarrollo

22.7

13.3

9.0

8.1

Africa

32.9

25.2

14.1

7.7

Asia

11.9

6.8

4.1

4.8

Medio Oriente y Europa

35.7

24.7

22.3

24.3

Hemisferio Occidental

41.6

20.7

13.7

9.4

Países en transición

12.9

41.1

29.2

14.6

Fuente: FMI, Interim Assessment, 1997. OECD World Economic Outlook

 

Inglaterra y Francia, por su parte, experimentaron una recuperación en su actividad económica, en un contexto de mayor estabilidad de precios.

En Italia se registró una expansión del producto de 1.3% y perduraron los esfuerzos por controlar el déficit fiscal, en un ambiente de menor inflación y progresos en la reducción del desempleo.

1.3 América Latina y el Caribe

El proceso de recuperación económica de la región se intensificó en 1997, al lograrse un crecimiento superior al promedio registrado en lo que va de esta década, siendo incluso uno de los mejores de los últimos 25 años.

Este aumento del producto fue más generalizado que el año anterior, ya que ningún país experimentó un retroceso, fincándose esta vez en la expansión de las exportaciones (11%) y en el dinamismo de la inversión, cuyo coeficiente es el más alto del presente decenio (24%).

De acuerdo al Balance Preliminar sobre la economía de América Latina y el Caribe para 1997 de la CEPAL, el PIB de la región se incrementó en 5.3%, propiciando así un aumento del producto por habitante del 3.6%, que contrasta favorablemente con los niveles observados en la década actual.

El índice inflacionario continuó desacelerándose marcadamente y, al ubicarse en un promedio regional del 11%, se erigió como el más bajo de los últimos 50 años, debiendo advertirse que en 13 de los 22 países considerados el ritmo inflacionario alcanzó un solo dígito.

No obstante la expansión de la actividad económica, la situación laboral mejoró sólo levemente, previéndose una tasa de desempleo del 7.5%, calificada como un nivel alto.

En el frente externo persistió la tendencia expansionista de las exportaciones que en volumen aumentaron a una tasa que duplicó la del producto, respaldada en factores como el alza de los precios de sus productos (excepto petróleo y cereales), la evolución positiva de la economía mundial, y los mayores intercambios comerciales entre los esquemas de integración latinoamericanos. El incremento de las importaciones, que superó al de las exportaciones, se sustentó en el crecimiento de la demanda interna, en un contexto de apreciación real de las monedas de casi todos los países de la región.

El consiguiente déficit comercial se amplió en alrededor de US$ 20.000 millones frente a sus correspondientes de los dos años anteriores, hecho que incidió a su vez en la presencia de un mayor déficit en la cuenta corriente, equivalente al 3% del PIB.

A pesar de los efectos de las turbulencias financieras originadas en Asia, la tendencia creciente en el ingreso de capitales se mantuvo con un flujo superior a los US$ 73.000 millones, correspondiendo algo más del 60% a la inversión extranjera directa. A consecuencia de ese ingreso masivo se registró una apreciación real de las monedas en un promedio del 4%, con casos especiales como los de Colombia y Venezuela, en los cuales fue de 9.6% y 20% respectivamente.

De su lado, la deuda externa aumentó a una tasa del 2.5%, inferior a la del año anterior, como resultado del afán por mejorar el perfil de sus vencimientos. En consonancia con ello, los indicadores de la deuda presentaron valores similares a los registrados antes de la crisis de 1982.

De manera general, se advierte una persistencia en la estabilidad interna como objetivo prioritario, el cual ha sido característico de la región en la presente década. Complementariamente, el mejor desempeño interno de los países así como los avances en el saneamiento de la banca y la respuesta adecuada frente a los efectos de la crisis del sudeste asiático, generaron la necesaria confianza sobre el manejo macroeconómico regional.

En la esfera monetaria, el mayor flujo de capitales del exterior redundó en una política monetaria expansiva y en una ampliación del crédito al sector privado, que favoreció al repunte de la inversión. Además, este ambiente de mayor liquidez influyó en la declinación de las tasas de interés durante la mayor parte del año.

 

Cuadro No. 3

AMERICA LATINA Y EL CARIBE: PRINCIPALES INDICADORES ECONOMICOS

tasas de variación anual 1995-1997

1995

1996

1997

Producto Interno Bruto

0.2

3.5

5.3

Producto Interno Bruto por habitante

-1.5

1.9

3.6

Precios al Consumidor

25.9

18.4

10.5

Relación de precios del intercambio de bienes

3.5

0.6

2.0

Exportaciones de bienes FOB; tasa de variación del índice de quantum

13.5

9.0

12.2

Importaciones de bienes FOB; tasa de variación del índice de quantum

9.9

8.7

21.2

Fuente: CEPAL

 

Por otro lado, la disparidad de situaciones vigentes en el ámbito fiscal de cada país implicaron esta vez una gestión diversa para su correspondiente conducción, la que en todo caso arrojó un repunte leve del déficit fiscal para el conjunto de la región.

La política cambiaria tuvo que lidiar también con los efectos del creciente ingreso de capitales que presionaban a la apreciación real de las monedas nacionales, aunque esta situación se atenuó en cierta magnitud por las derivaciones de la crisis asiática en el último trimestre.

De lo visto, la necesidad de una buena conducción de la macroeconomía, en un contexto de persistente búsqueda de los principales equilibrios y de un mejoramiento de la eficiencia microeconómica y de la competitividad, parecen ser los medios de sustentabilidad de un progreso continuo para los países de la región.

Si los países persisten en consolidar sus sistemas financieros y mejorar la supervisión bancaria, las posibilidades de optimizar una apertura que parece irreversible, pueden mejorar ostensiblemente.

1.4 Liberalización del comercio de servicios financieros en la Organización Mundial del Comercio (OMC) .

En diciembre de 1997, los países miembros plenos de la OMC llegaron a un compromiso final en Ginebra, Suiza, para impulsar la liberalización del comercio de servicios financieros. Esta era la lógica continuación de la eliminación de restricciones al comercio acordada al término de la Ronda Uruguay del GATT (General Agreement on Tariffs and Trade, siglas del inglés).

El Ecuador participó activamente en las negociaciones realizadas a lo largo año pasado y asumió compromisos en materia de seguros y banca, con lo cual su participación en los acuerdos alcanzados a nivel multilateral abre, en el futuro, varias posibilidades a los inversionistas nacionales y extranjeros, al tiempo que confirma la orientación del desarrollo que aplica el país en la coyuntura.