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CAPITULO 4
POLITICA MONETARIA Y FINANCIERA Y TASAS DE INTERES
4.1 Política Monetaria y Tasas de Interés
El objetivo de la política monetaria aplicada por el Banco Central del Ecuador en 1997 apuntó, en lo fundamental, a bajar la inflación, luego de los desajustes registrados en los primeros dos meses del año, que hacían correr el riesgo de una reaceleración del ritmo de crecimiento de los precios. Se pretendía, en consecuencia, asegurar la estabilidad de la moneda y la solvencia externa del país, lo que incentivaría, inequívocamente la reactivación.
La estrecha vinculación entre las políticas monetaria y cambiaria hacía que el margen de maniobra en lo monetario esté condicionada por la paridad del sucre en la banda cambiaria puesta en práctica por el Banco Central del Ecuador, y por su amplitud e inclinación. El esquema de bandas cambiarias es como se ha anotado, un sistema que permite una movilidad restringida del tipo cambio dentro de rangos predeterminados en función de los objetivos de política económica.
El gran desafío que debió enfrentar la política monetaria en el año 1997 fue, pues, la reversión de la tendencia inflacionaria, que se agudizó en los meses de enero y febrero. En un marco de inusual inestabilidad política, la autoridad monetaria buscó una posición adecuada para su objetivo, lo que sólo era compatible con una banda cambiaria recalibrada. Así, a partir del mes de marzo, tanto el piso como el techo de la banda se ubicaron en un nivel superior, sin que ello haya implicado la alteración de la trayectoria de la paridad.
La estabilidad del mercado financiero era otro motivo de constante preocupación para la autoridad monetaria, dado que el Banco Central del Ecuador es prestamista de última instancia del sistema. En este sentido, la gestión de política no puede perder de vista la potencial inestabilidad del sistema en función del nivel y variabilidad de la tasa de interés, más allá de lo manejable al interior del sistema y sin que ello suponga compromisos respecto de los objetivos monetarios planteados y de las expectativas de expansión de la economía.
La recalibración de marzo eliminó muchas de las presiones que habían pesado sobre la liquidez del mercado monetario; clarificó el horizonte de los agentes y permitió que las tasas de interés reales disminuyan considerablemente, tanto las tasas activas como las pasivas, registrándose incluso tasas pasivas negativas en gran parte del año. El margen de intermediación real también experimentó una disminución, aunque en menor escala, a partir del mes de julio.
Gráfico No. 1
Tasas de interés referenciales en términos reales

La tasa real se calculó utilizando la fórmula: TR=(1+Tn)/(1+inf), donde TR (tasa real) Tn (tasa nominal referencial) inf (inflación esperada).
La solidez de la banda, implementada el mes de marzo, permitió la reducción de la incertidumbre asociada a las operaciones de captación y colocación. La reducción de la volatilidad de las tasas de interés en este año, especialmente de las tasas pasivas, es una clara muestra de la reacción de los agentes económicos al esquema monetario y cambiario practicado.
Gráfico No. 2
Volatilidad de las tasas de interés referenciales en términos reales

La volatilidad considera la magnitud de cambio en la tasa de interés real entre un período y su inmediato anterior.
Esta afirmación se complementa con las expectativas de evolución de las tasas de interés reflejadas en la pendiente de la curva de rendimientos para operaciones activas y pasivas en diferentes plazos.
Gráfico No. 3
Pendiente de la curva de rendimiento en operaciones activas y pasivas

La pendiente de la curva de rendimientos se estableció en base a una regresión lineal, incluyendo tasas efectivas activas corporativas y pasivas de captación bancaria a plazos de 30. 90. 180 y 360 días.
A lo largo de 1997, la pendiente se mantuvo en valores inferiores a los observados en anteriores años, registrándose incluso episodios de pendiente negativa en 8 y 4 de los meses para las tasas pasivas y activas, respectivamente. Las expectativas de disminución de la tasa de interés son un claro indicativo de la credibilidad de los agentes en el esquema monetario y cambiario, así como en la autoridad que lo regía.
Asimismo, las expectativas de estabilidad cambiaria y monetaria redireccionaron los flujos de inversión y captación bancaria hacia plazos mayores. En lo que a captaciones respecta, se observa una considerable disminución de la participación de las captaciones menores a 90 días en el portafolio de los agentes, en beneficio de similares de mayor plazo, especialmente en plazos menores a 180 días y mayores a 360 días.
Gráfico No. 4
Estructura porcentual de las captaciones bancarias

Otro factor que aportó a la disminución de las tasas fue la marcada tendencia decreciente de la demanda de crédito registrada los seis primeros meses del año, consecuencia de la inusual incertidumbre derivada de la crisis política de febrero y la nominación de un nuevo gobierno.
Gráfico No. 5
Crédito real total de los bancos privados

Saldos en miles de millones de sucres año base septiembre 1994 - agosto 1995
A partir del mes de julio la cartera comienza a recuperarse y con ello las tasas de interés, revirtiéndose una tendencia poco saludable para la economía nacional, que limitaba el atractivo del ahorro en sucres e introducía presiones sobre el tipo de cambio, fundamentalmente por la recomposición del portafolio de los agentes, que pasó de reportar un componente en moneda extranjera de 30.5% en enero a 32.2% en junio y 34.5% a finales de año.
4.2 Agregados Monetarios
El crecimiento de los agregados monetarios está vinculado estrechamente a la consecución de la meta inflacionaria. No se ha logrado encontrar una relación de largo plazo estable entre crecimiento de los agregados y crecimiento económico; sin embargo, la evidencia empírica es contundente en la demostración de una relación directa entre el crecimiento de los agregados y la inflación en el mediano y largo plazos.
El control de la autoridad sobre los agregados a través de las operaciones de mercado abierto busca coherencia entre su crecimiento y el objetivo de estabilidad de precios. Para el año 1997, el crecimiento anual de la emisión disminuyó paulatinamente del atípico 51% registrado en enero a un 25% a finales de año. En cuanto a la base monetaria y a M1, ambos presentan tasas de crecimiento mayores a mitad del año que de ninguna manera pueden asociarse a una política monetaria expansiva. En el caso de la base monetaria, el incremento del requerimiento de encaje implementado a partir de la regulación 1000, de marzo 26, resultó en la tasa de crecimiento antes anotada; no obstante, para finales de año la evolución de ese agregado muestra un claro cambio de tendencia, terminando con una tasa de incremento anual de 39%.
Gráfico No. 6
Principales agregados monetarios
Tasa de crecimiento anual

El efecto del incremento del encaje sobre el multiplicador de la base se dejó sentir en M1 con una tasa de crecimiento de finales de año dos puntos menor a su similar de enero/97. El agregado más amplio M2 es el más sensible a la tendencia de la creación primaria y secundaria del dinero, de allí que su tasa de crecimiento haya coincidido con la tasa de crecimiento de los precios a finales de año y con la meta de inflación programada para este año.
En suma, a lo largo de 1997 la autoridad monetaria, aplicando una política conservadora, en base a una evaluación permanente de la coyuntura, logró neutralizar las fuertes tensiones de inestabilidad que derivaron sobre todo de la crisis política de principios de año.
El Programa Macroeconómico tuvo alta credibilidad en los agentes económicos, lo que finalmente se confirmó en los resultados de las principales variables macroeconómicas a finales de año.
Cuadro No. 1
Programa Macroeconómico
4.3 Evolución del Sistema Financiero
El contexto macroeconómico y la solidez bancaria
Es bien conocido que la condición de solidez en la que se desenvuelve el sistema financiero es crucial para la efectividad de la política monetaria. Al respecto se han identificado al menos tres situaciones que evidencian lo señalado. En primer lugar, los bancos débiles tienen menor capacidad de respuesta a cambios introducidos por las autoridades monetarias, pues sus necesidades de liquidez generalmente determinan que las tasas de interés que tienen que pagar se ubiquen fuera de mercado. En segundo lugar, cuando los problemas bancarios se presentan, los resultados de la política monetaria se tornan menos predecibles debido a cambios en la demanda de dinero, en el multiplicador, etc., que se originan en la desconfianza en el sistema de pagos, las condiciones del mercado crediticio y la calidad de los fondos utilizados para ubicar recursos como reserva de valor. Finalmente, la segmentación del mercado entre bancos fuertes y débiles, hace difícil la interpretación de las señales que emiten las tasas de interés. De ahí que, el Banco Central del Ecuador otorga crucial importancia al seguimiento de la situación financiera en la que se desenvuelven las entidades del sistema, pero de manera especial a los bancos, pues estos mantienen una mayoritaria participación dentro del mercado.
La situación macroeconómica en la que se desempeña el sistema financiero es crucial también para sus resultados. Un entorno macroeconómico inestable generalmente promoverá primas de riesgo más elevadas, frente a lo cual el negocio financiero se vuelve menos rentable y puede llegar a comprometer el patrimonio de las instituciones. Sin duda alguna, una de las variables que recoge gran parte de la información sobre el entorno macroeconómico e incide de manera definitiva en los resultados de las instituciones financieras, es la tasa de interés. Por ello, si una determinada coyuntura macroeconómica determina tasas de interés elevadas, se pueden observar dificultades en la recuperación de la cartera bancaria, mayores costos de captación de recursos en las instituciones poco sólidas y tal vez un proceso de transferencia de recursos hacia los depositantes.
Gráfico No. 7
Diferencia entre la tasa de crecimiento de los depósitos y tasa pasiva promedio
Diferencia entre el crecimiento de los activos productivos y la tasa activa promedio

En este sentido, la coyuntura en la cual se desenvolvió el sistema financiero durante 1997, caracterizada por bajas tasas de interés, determinó que los resultados del promedio de instituciones bancarias presenten algún alivio de las presiones que se enfrentaron el año previo. Un indicador que permite apreciar claramente esta particularidad es la diferencia entre la tasa de crecimiento mensual de los depósitos y la tasa de interés pasiva promedio, la misma que ha sido positiva durante la mayor parte del año. Esto significa que los bancos privados, en términos netos por el lado pasivo han recibido recursos de sus depositantes, de acuerdo con los adecuados niveles de liquidez observados. Por el lado activo se aprecia también un comportamiento favorable, pues las operaciones correspondientes, medidas por la tasa de crecimiento de los activos productivos, han crecido en mayor medida que los ingresos que estas han generado (tasa activa promedio). Lo descrito muestra que el sistema de bancos privados ha cumplido su función de canalizar recursos de los ahorristas hacia la inversión.
Actividad económica y vulnerabilidad
Otro elemento importante que permite evaluar la vulnerabilidad del sistema bancario en un período dado es el crecimiento de su cartera, el cual está asociado al desenvolvimiento de la actividad económica. Son varios los estudios que señalan que la fragilidad del sistema financiero aumenta tras períodos de auge económico, ya que se generan expansiones exageradas de cartera que en el futuro determinan problemas de morosidad. Esta expansión de cartera se produce ya que, ante las percepciones de una reactivación económica, los prestatarios aumentan su demanda de crédito por expectativas de un mayor nivel de ingreso futuro y los bancos se unen a este optimismo que genera una elevada oferta de crédito. Sin embargo, este comportamiento trae como consecuencia una mayor exposición al riesgo de cartera al intensificarse los problemas de selección adversa y riesgo moral. Finalmente, cuando el ciclo económico inicia su contracción, las empresas disminuyen su capacidad de pago debido a problemas de demanda y rentabilidad. Ello introduce más vulnerabilidad en el sistema financiero.

En el Ecuador se observa un crecimiento anticipado de cartera frente a una expansión en el nivel de actividad económica (obsérvese 1994). No obstante, durante 1997 no se repite este comportamiento, pues cuando la producción real reinicia una expansión (segundo y tercer trimestres) la cartera registra todavía crecimientos reales negativos, lo que muestra en cierta forma un manejo más prudente de los activos por parte de la banca.
Gráfico No. 8
Crecimiento del PIB y cartera

Partiendo de este análisis y para sistematizar la correspondencia entre la actividad económica, cartera y vulnerabilidad del sistema, se utiliza la relación entre los índices tasa de crecimiento de cartera sobre el crecimiento del PIB (TCA C/TCA PIB) y morosidad del sistema (cartera vencida/cartera total). Niveles del índice (TCA C/TCA PIB) mayores que uno significan que el crédito se está expandiendo mas allá de lo que se expande el PIB, manifestándose lo que podría iniciar un boom de cartera. Como se aprecia en el siguiente gráfico, previo a los problemas de liquidez que enfrentó el sistema financiero a fines de 1995, se observó una expansión de cartera que llevó a este índice a niveles elevados (entre 2 y 3.5). Posteriormente, durante 1996, se evidenciaron relaciones de cartera vencida/cartera total superiores al 9% durante 1996. Para 1997, como resultado de la conducción monetaria, el comportamiento descrito revirtió su tendencia de manera tal que el índice de crecimiento de cartera se ubicó en niveles de alrededor de 1; con ello vino casi de manera inmediata un descenso de la cartera vencida, reflejándose así las mejores condiciones del sistema financiero en dicho período, que en términos generales se pueden calificar como menos vulnerables que en el año inmediatamente anterior.
Gráfico No. 9
Cambios de cartera asociados a ciclos económicos

Desempeño financiero de la banca
Evolución del balance general
En efecto, a partir de esa fecha la calidad de la cartera refleja ya una tendencia firme y acelerada hacia un mayor deterioro, pues el índice de morosidad pasa de niveles del 5% al 9% a niveles alrededor de los cuales se mantiene hasta mediados de 1997.
En relación a los temas que atañen a la propia dinámica de la industria bancaria, se aprecia que durante 1997 el activo total creció a una tasa del 43.8% en términos nominales. La apertura de este rubro a mayor detalle muestra que la cartera total de créditos creció en 49%. Dentro de ella la cartera por vencer creció al 52% debido principalmente a un repunte observado a fines de año, y quizá como consecuencia de la evolución dinámica de la producción ocurrida entre el segundo y tercer trimestres. Por su parte, la cartera vencida creció en 13.6% durante 1997, cifra sensiblemente inferior a la observada un año antes, la misma que alcanzó casi 58%. Como se aprecia, es saludable el hecho de que la cartera de créditos por vencer registre un crecimiento mayor al de la cartera vencida, pues repercute de manera positiva en la calidad de los activos. Al respecto se observa una ligera recuperación en el nivel de cartera vencida al bajar de 3.2% del total del activo a diciembre de 1996 a 2.5% en 1997.
Cuadro No. 2
Evolución de los activos (1996-1997)
(en miles de millones de sucres)
Fuente:
Superintendencia de BancosLa composición de los activos a nivel del sistema no ha registrado variaciones substanciales durante 1997. La cartera constituyó el rubro más importante (52%), seguido de las inversiones (14.8%), fondos disponibles (11.74%) y otros activos. Esta composición es muy similar a la observada a diciembre de 1996 en que los porcentajes de estas cuentas representaban 50.1%,12.5% y 12.7% respectivamente.
Gráfico No. 10
Composición del activo a diciembre de 1977

Dentro del comportamiento de los activos, merece destacarse el de aquellos consignados en moneda extranjera, pues crecieron en un 52%. Dentro de estos, la cartera por vencer creció en 75%, cifra superior a la cartera en sucres que se incrementó solamente en 23%. Por su parte, la cartera vencida en dólares se expandió en un 9%, superando también al crecimiento de similar rubro en moneda nacional que alcanzó el 6%. Este resultado ha promovido una reducción de la participación de la cartera vencida frente a la total de 4.8% en 1996 a 3.2% en 1997, lo que denota por una parte un crecimiento del crédito pero al mismo tiempo una reducción en la morosidad de la misma, vale decir una mejora en la calidad de la cartera.
Cuadro No. 3
Activos en moneda extranjera
(En miles de dólares)
A diciembre de 1997 los pasivos del sistema bancario privado registraron un incremento anual del 42.7%, alcanzando la cifra de 35.1 mil millones de sucres. En este sentido los activos han crecido 3 puntos porcentuales más que los pasivos. Los pasivos que más han crecido en este período son los «Créditos a Favor De Bancos y Otras Instituciones Financieras" que subieron en 88.7%, las "Obligaciones Inmediatas" que se incrementaron en 69.8%, los "Valores en Circulación" (46.8%), los "Depósitos a la Vista" (37.9%) y los "Depósitos a Plazo" (29%). Dentro de estos últimos se observa que los depósitos a plazo mayor de 361 días, son los que aumentaron más rápidamente.
Cuadro No. 4
Tasa de crecimiento y estructura de los pasivos
(En miles de millones de sucres y porcentajes)

Fuente: Superintendencia de Bancos.
La estructura de los pasivos a diciembre de 1997 también se mantiene muy similar a la observada en diciembre de 1996. No obstante se distingue una reducción en la participación de los "Depósitos a Plazo" al pasar de 32% al 29%. Quizá como contrapartida de este cambio se observa un incremento en el porcentaje que representa el "Crédito a Favor de Bancos y Otras Instituciones Financieras" de 15.5% a 20%.
Por su parte, los pasivos en moneda extranjera han crecido en el mismo porcentaje que los activos en dólares, esto es el 52%. Dentro de la principales cuentas del pasivo las que mayor crecimiento han registrado son "Depósitos de Ahorro" (98%), "Depósitos a la Vista" (48%), "Obligaciones Inmediatas" (161%), "Depósitos a Plazo" y dentro de estos los mayores a un año (180%). De esta forma se aprecia que los depósitos en moneda extranjera registran mayores tasas de crecimiento que el total de los depósitos. Esta situación pone de manifiesto la preferencia de los agentes por invertir en divisas a plazos mayores que sus similares en sucres.
El patrimonio global de las entidades bancarias a diciembre de 1997 alcanza los 6.2 mil millones de sucres, esto representa una tasa de crecimiento de 51.5% con respecto al nivel observado a fines de 1996. El nivel de Patrimonio Técnico Requerido (PTR) es de 3.5 mil millones, por lo que a nivel del sistema existe un excedente de 2.7 mil millones de sucres, si se considera que el nivel de Patrimonio Técnico Constituído con relación a los activos ponderados por riesgo, de acuerdo a la disposición de la Superintendencia de Bancos, es de 9%. Cabe destacar que a diciembre de 1997 no existe ninguna entidad que incumpla el requerimiento de patrimonio técnico, mientras que a diciembre de 1996 se observó el incumplimiento de la citada norma por parte de tres instituciones bancarias.
Cuadro No. 5
Evolución del patrimonio (1996-1997)
(en miles de millones de sucres)

Fuente: Superintendencia de Bancos
Si bien se observa que todos los bancos cumplen con el requerimiento de patrimonio técnico y que este ha mejorado durante 1997, hay que destacar que la estructura patrimonial de los bancos está influenciada por Banco Continental pues al excluirlo se aprecia que el crecimiento del capital pagado fue de 38.5%, frente al 74.7% que se observa al incluirlo. Si bien este crecimiento es importante no hay que olvidar que aún algunos bancos están inmersos en el cronograma de aproximación de capital para adecuarse a las normas vigentes.
Desempeño financiero
Cuadro No. 6
Análisis de rentabilidad del sistema bancario ecuatoriano
(Tasas anualizadas)

Al aplicar el análisis de rentabilidad Du Pont a diciembre de 1997 se aprecia una recuperación del margen en activos promedio del sistema bancario, pues este se ubica en 3.5%, en tanto que para diciembre de 1996 alcanzó un 3.3%, a pesar de la reducción de las tasas activa y pasiva promedio. Dicha recuperación se debe básicamente a un mejoramiento en la calidad de los activos, reflejado en una disminución de la cartera vencida que de 9.4% se ubicó en 7.3% de la cartera total. Esto generó una reducción en el gasto de provisiones y un mejoramiento en la participación de los activos productivos, que pasaron de 74.5% en diciembre de 1996 a 77.0% a fines del año anterior. Por otro lado, se aprecia un esfuerzo de la banca por reducir los gastos administrativos (personal y operación) que bajaron en un punto porcentual en comparación con el activo total durante 1997; esto permitió mejorar la rentabilidad del activo en relación al año anterior que de -0.5% se ubicó en 0.3%.
La rentabilidad patrimonial es el resultado de la rentabilidad del activo multiplicada por el apalancamiento (activo total sobre patrimonio). A diciembre de 1997 se observa una recuperación del citado indicador de -2.9% a fines de 1996, a 1.7%. Sin embargo, hay que resaltar que la rentabilidad del patrimonio podría ser mayor, salvo por la reducción de la relación de apalancamiento que pasa de 6.1 veces a 5.7 veces, producto de la mayor capitalización de los bancos. Sin embargo de lo anterior, hay que anotar que la rentabilidad patrimonial del sistema bancario ecuatoriano debería mejorar en términos reales.